ROMPAN TODO: datos para la rebelión

¿Habéis visto el documental ‘Rompan Todo‘ de Netflix? Espero que sí, y sino, os espero aquí hasta que lo veáis. De verdad. Es mucho más importante que cualquier cosa que podáis leer aquí. Nos vemos después.

¿Ya? Perfecto, ahora sí, vamos a hablar. Esta entrada no va tanto de datos como de mirada crítica. Aunque habrá datos. Y excels. Y dashboards. Pero no es lo relevante. Lo relevante es que si de verdad queremos ser buenos en algo relacionado con los datos nunca debemos dar las cosas por sentado. Lo mejor que le puede pasar a nuestro cerebro es que lo llevemos más allá, a esos caminos que no se suelen recorrer. Esos caminos tortuosos, inexplorados y tan poco reconfortantes cuando los empezamos. Porque en esos caminos es donde de verdad encontramos respuestas. Incluso para preguntas que no nos habíamos preguntado.

Para cualquiera que me conozca o que haya leído un par de entradas de este blog se hace obvio que la música es el hobby de mi vida. Es, sin duda, a la actividad que más tiempo he dedicado en toda mi existencia, y la que más disfruto. Lo que puede ser menos evidente es que mi campo de estudio inicial fue la sociología. Al final acabé trabajando en los datos, cosa que en realidad no está tan disociada, pero mi interés por los asuntos humanos nunca ha desaparecido del todo. Entender por qué las sociedades actúan cómo actúan (o no lo hacen en absoluto) me sigue pareciendo algo fascinante. Como comprenderéis, cuando era un estudiante, mi anhelo más fundamental era el de poder mezclar estas dos fascinaciones: cómo la música afecta a la sociedad. O viceversa. Así llegué a lo que se vino a llamar sociología de la música.

¿Es ‘Rompan Todo’ sociología de la música? No. Pero a mí me levantó una persiana que llevaba bajada varios años. Porque, aparte del magnífico trabajo que hacen visibilizando enormes tragedias sociales (dictaduras, empobrecimiento de la sociedad, conflictos armados, desastres naturales sin estructura gubernamental…) a través de una genealogía musical del rock lationamericano desde los setenta, lo que generan es un proceso de rebelión contra el canon establecido en el rock. Y aquí me paro y amplio.

Cómo se construye el canon

Durante mi época de estudiante, llegué al punto de obsesionarme con la sociología de la música. Pocos papers que existieran en el momento no pasaron por mis manos. Pero hubo uno que se me quedó grabado para siempre, gracias además a un título maravilloso: Nevermind the Beatles, Here’s Exile 61 and Nico. Como subtítulo se podía leer: ‘The Top 100 Records of All Time’: A Canon of Pop and Rock Albums from a Sociological and an Aesthetic Perspective’. Wow. ¿Enserio? ¿Un estudio de por qué se generan las listas de los mejores discos de la historia desde la perspectiva sociológica? Había encontrado mi santo grial. Para aquellos que no hayáis estado desde los 10 años mirando listas de los mejores discos de la historia, entiendo que esto no sea tan emocionante, pero para mí fue como una revelación en el desierto. El título que mencionaba antes está generado a partir de los títulos de esos discos que siempre acaparaban los primeros puestos de estas listas, a saber:

  • Nevermind de Nirvana.
  • Cualquiera de los Beatles, pero normalmente Sgt. Peppers
  • Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols de Sex Pistols
  • Exile on Main Street de The Rolling Stones
  • Highway 61 Revisited de Bob Dylan
  • The Velvet Underground & Nico de The Velvet Underground & Nico

Lo más interesante del artículo era su mirada crítica: básicamente decían que el canon del rock (lo que hace que un disco sea bueno o malo a ojos de la crítica) se había asentado en las primeras publicaciones que habían realizado esta serie de listas, lo cual otorgaba un mayor peso a los discos de los 60s, 70s, anglosajones, etc. Para los autores, había tres principios por los cuales el canon del rock se perpetuaba de la forma en la que lo hace:

  • Disposiciones comunes: esto se refiere a que las listas generadas por ciertos grupos atraen a grupos de la misma condición. Por ejemplo, si la lista la han generado un grupo reducido de hombres blancos, occidentales, de mediana edad y con estudios superiores, lo habitual es que atraiga a ese mismo grupo. Esto hace que la lista se reproduzca siempre y cuando sea este grupo el que genere las nuevas listas (como de normal ocurre).
  • Distinción: no valen todos los discos y con esto se intenta demostrar que los críticos tienen un gusto más cualificado que el resto a la hora de elegirlos. Por eso normalmente se incluyen discos que se pueden entender como «alta cultura» o «intelectuales», así como piezas extrañas que tienen muy poca repercursión en el publico general.
  • Influencia de la industria musical: nada de lo anterior tendría sentido sino fuera ligado a los intereses de la industria musical. Sin el apoyo de discográficas, los Beatles nunca hubieran podido ser los Beatles, por lo que es importante que también la industria dé su beneplácito.

Por citar a los autores, la conclusión sobre cómo se construye el canon sería:

el canon puede interpretarse como el resultado de la acción de un grupo formado por hombres blancos con educación superior del mismo grupo de edad. Como tienen disposiciones y gustos comunes, forman un medio en torno a revistas o emisoras de radio, en las que se distinguen tanto cuantitativa como cualitativamente, principalmente de quienes consumen productos de masa y géneros de menor prestigio social.
RALF VON APPEN and ANDRÉ DOEHRING (2006). Nevermind The Beatles, here’s Exile 61 and
Nico: ‘The top 100 records of all time’ – a canon of pop and rock albums from a sociological and
an aesthetic perspective (traducción propia)

Rompiendo el canon

Os preguntaréis qué persiana (americana) levantó el documental que me hizo retrotraerme hasta mi época universitaria. En realidad es muy simple: me hizo darme cuenta de que, aunque yo conocía la lógica de la construcción y perpetuación del canon, ¡estaba siguiendo toda la doctrina! ¿Cómo era posible que una persona que se ha pasado Spotify varias veces no hubiera oído hablar de Maldita Vecindad, de Aterciopelados, de La Vela Puerca o Serú Girán? ¿Cómo era posible que Soda Stereo no estuviera en mi lista de imprescindibles desde hacía décadas? ¿Cómo no había sufrido con la crónica de la situación social de latinoamerica en canciones como Los Dinosaurios, Zafar o Se viene? Y la respuesta era muy sencilla: me había centrado en todos esos discos y grupos reconocidos «universalmente» como los mejores de la historia.

Aunque no en todo lo que escucho (mis investigaciones metaleras son mucho más amplias) en la música más generalista, había estado perpetuando lo que mi grupo había establecido (al fin y al cabo soy un hombre blanco de mediana edad con estudios superiores) y todo lo que cayera fuera del canon sino quedaba invisibilizado, sí que perdía prestigio y valor. Y aquí es donde llega Rompan Todo a destrozar esa idea establecida. Porque, ¿cómo no iba a estar un disco como Canciones Animales entre los mejores de la historia, por ejemplo? ¿Era posible que no se incluyeran grupos o discos en las listas de los mejores sólo porque no cantaban en inglés o seguían unas pautas determinadas?

Recordé entonces haber leído que Rolling Stone actualizó hace relativamente poco su lista de los mejores discos de la historia para adaptarla y eliminar sesgos que habían estado presentes en las ediciones anteriores. Al parecer se habían incluido más discos fuera del circuito anglosajón y no se había anclado todo tanto en las décadas de los 60 y 70. Aquí ya sí, empecé a desenfundar el excel.

El canon actual

Dado que al final este es un blog que quiere hablar de datos, seré más preciso: desenfundé google sheets. Seguro que alguno está pensando ¿y por qué no excel? O incluso ¿por qué no python? Hay otra cosa fundamental para cualquier trabajo: saber elegir la herramienta adecuada para cada situación. Si hiciera esto con python sería cómo matar moscas a cañonazos. Por supuesto que es posible, pero no hace falta mover al elefante cuando lo puede hacer un suricato. Busqué la lista de Rolling Stone actualizada y me encontré con esta entrada de Wikipedia. Quería sacar una serie de datos sobre la lista, así que lo que hice fue utilizar la fórmula «importhtml» de google sheets, que te permite extraer info de una tabla de otra URL. Tan sencillo algo como esto para generar la tabla en mi documento:

Lo siguiente que tenía que hacer era vincular esta tabla con datastudio para hacer un EDA de lo que más me interesaba saber: si las premisas del paper anterior seguían vigentes en esta nueva versión del canon. Por otro lado, también encontré esta otra lista -también de Rolling Stone- en la que se escogían los mejores 10 álbumes del rock latino de la historia. Me pareció interesante e hice el mismo proceso. Llegamos entonces a la visualización de estas listas y de lo que significan:

Teniendo esto en la mano, ya podía seguir con mi investigación inicial: ¿se mantenían los criterios marcados por las 3 premisas que ya hemos visto en esta actualización del canon? Veamos:

Disposiciones comunes: en este sentido me voy a basar en el idioma, por ser la referencia más básica. Si nos fijamos en la primera gráfica vemos que el 98% de los discos presentados en esta lista son en inglés. Por supuesto, se puede intuir que han incluido y dado más valor a ciertas minorías (no por nada el primero disco es What’s going on de Marvin Gaye), pero nunca saliéndose del circuito anglosajón. Si nos bajamos a las tablas inferiores algo todavía más interesante sucede: de la lista de los 10 mejores discos del rock latino sólo nos encontramos 2 en la lista canónica…¡y ni siquiera se trata de los dos primeros! Cabría pensar que si nos encontramos los discos que ocupan la posición 8 y 10 respectivamente de los mejores discos latinos en la lista central, con más razón deberíamos encontrarnos el número 1 o 2. Pero ni rastro de Re o Fabulosos Calavera, por ejemplo. Lo que vemos con esto es que sólo aquellos discos con cierto componente «occidental» suelen pasar el filtro. Al fin y al cabo, Clandestino es un disco francoespañol y Abraxas se produjo en Estados Unidos. 1 de 3.

Distinción: ¿se incluyen discos que hacen notar que los elaboradores de la lista son expertos en su campo? ¿Que nadie, sin su cultura musical, podría apreciar estos álbumes? Mirando un poco la lista entera, queda patente que sí. ¿Por qué sino estarían discos como Germfree Adolescents de X-Ray Spex, 69 Love Songs de Magnetic Fields, Chief de Eric Church o Southeastern de Jason Isbell? En ningún caso voy a ponerme a valorar que estos discos sean buenos o malos (de hecho, me encanta Chief, por ejemplo), pero dudo mucho que se puedan equiparar en nivel de importancia o influencia a un Re, un Canciones Animales o El amor después del amor. Ni siquiera a nivel de ventas u oyentes (no hay más que ir a los perfiles de Spotify de cada uno de estos artistas para comprobarlo). 2 de 3.

Industria musical: esta parte es más difícil de evaluar, pero nos podemos revisar por ejemplo los 100 primeros discos de la lista y enseguida darnos cuenta de que estamos hablando de superventas en prácticamente el 100% de los casos. Aunque no podemos saber con exactitud qué es lo que quiere ahora mismo la industria musical (las tendencias son cada vez más borrosas y poco definidas para esta industria, y al final muchas veces van más siguiendo lo que hacen ciertos artistas), sin duda el apoyo a lo más vendido como lo más importante está presente. 3 de 3.

De esto podemos destilar que, aunque evidentemente Rolling Stone no es el canon universal de todo lo que dice la prensa musical, sí que es un gran termómetro de lo genérico, y la actualización de su canon no hace más que dejar patente que, en realidad, esa actualización es más cosmética que real. Que nada que esté fuera del circuito anglosajón va a importar realmente en estas listas. Y que tenemos que ser nosotros los que desarrollemos esa mirada crítica con la que apartar el valor de lo establecido.

Conclusión

Mi conclusión sobre esto es la siguiente: qué necesarios son los documentales como Rompan Todo. Da igual el formato, da igual el idioma. Hay que enseñar que lo de siempre no es lo mejor, ni lo único. ¿Tenía la culpa el canon de que yo no hubiera descubierto todas estas bandas maravillosas? Diría que no del todo, al fin y al cabo yo siempre he sido libre para escuchar estas bandas si hubiera querido. Pero ese es el tema, no sabía que quería. La invisibilización que se produce por este tipo de procesos de canonización hace que se distorsione un poco la realidad y que se sobredimensionen ciertos patrones.

Sino queremos caer en ese tipo de sesgos y trampas, todos los que trabajamos en datos deberíamos, de vez en cuando, romperlo todo.

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